26 feb. 2010

portazo.

Y aquella sensación
de que tú no estás
se fué...

Y los sabores de tus labios
se deslizaron por el corredor
de mis olvidos...

Y la loca sabiduría
de tus inquietantes ideas
no se reflejan más en el espejo
de mi conciencia...

Ni las sinfonías de tus delirios
se hacen eco en las paredes
de mi corazón...

Ya no siento el aroma de tu perfume,
ni el repicar de tus tacos...,
Ya las puertas no se abren abruptamente,
ni me asomo a la ventana de tus deseos...

Apenas,
pero apenas...,
una tenue ceniza de mis sentimientos
se consume lentamente sobre el umbral de mi pasado,
y espero,
subyugado,
que apaciguadamente, desaparezca...

19 feb. 2010

sensaciones...

Me observas,
me atraes,
me desarmas,
me abrazas,
me desaliñas...

Me acaricias,
me apaciguas,
me susurras,
me arrebatas,
me acompañas...

Me envuelves,
me desesperas,
me transpiras,
me acobijas,
me alborotas...

Me deliras,
me apasionas,
me condicionas,
me adormeces,
me tranquilizas...

Me despeinas,
me alegras,
me animas,
me suspiras,
me inquietas...

Me acurrucas,
me satisfaces,
me duermes,
me despiertas,
me perteneces...

14 feb. 2010

llueve...





llueve...
y las gotas se derraman sobre el vidrio
formando fantasmas ilusorios
que se caen lentamente...

llueve...
y el cielo se tiñe de cenizas
que me invitan a soñar nuevamente...

llueve...
y las plantas respiran
para formar nuevos y hermosos retoños...

llueve...
y la música flota en el aire
envolivendo mis sentidos...

llueve...
y la tierra nos reconforta
con ése olor renovado
que todo lo cubre...

llueve...
como siempre quise,
formando globos que parecieran
remontar vuelo en cualquier momento...

llueve...
y los colores de la naturaleza
se renuevan, juegan, se ensalzan y
evolucionan hacia un nuevo estadío...

llueve...
y tus ojos no me permiten
más que sólo observarte...

llueve...

4 feb. 2010

casi sin notarlo...


Y de pronto te fuiste,
así, sin avisar siquiera...
Con la letanía pausada
del que no espera
a nadie ni a nada,
dejándome solo,
dejándome casi exhausto...

No diste vuelta tu rostro
ni tomaste tus pertenencias.
No osaste articular palabra,
ni pudiste cerrar la puerta.
Me dejaste un papel garabateado,
casi ininteligible,
que no pude ni quise comprender.

Hasta elegiste el momento,
(el anochecer de un domingo nublado),
como escapando de falsos recuerdos,
de tristezas olvidadas,
de noches sin dormir,
de vanas penalidades
y de peleas inconstantes...

Te fuiste por fin!
Adiós..., melancolía...