el fruto de la sensación,
el gusto de lo incomprensible,
el sabor del interior.
Existen aquellas que pertenecen al dolor,
las que se resisten a la pérdida de lo querido,
las que se derraman por amor o desamor,
las que envuelven al silencio,
las que abrazan a un niño,
las que se embriagan de timidez,
las que se sonrojan de humildad,
las que entibian un abrazo,
las que aprietan el hombro cansado,
las que saludan la ida del viajero,
las que acompañan a la tristeza,
las que enjuagan los ojos entristecidos,
y aquellas que solo están por estar...
Las lágrimas no se acaban nunca,
están guardadas en el corazón,
se refuerzan en cada intento de vivir,
en cada soplo de tormenta.
No importa cuándo afloran,
sino el porqué...
irremediablemente ellas están ahí,
agazapadas en el intento,
ansiando su verdad,
esperando dormir eternamente
en un pañuelo arrugado...




